Investigación para la determinación de las prácticas preventivas necesarias para afrontar la siniestralidad en la hostelería

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La actividad laboral en el sector de la hostelería puede llevar aparejadas una serie de patologías y problemas para la salud relacionados fundamen¬talmente con trastornos osteomusculares ocasionados por la realización de movimientos repetitivos, el manejo manual de cargas y el mantenimiento de posturas forzadas. Debido a la complejidad de los sistemas músculo-esquelé¬ticos y a la diversidad de factores que pueden incidir en el desarrollo de pato¬logías relacionadas con los mismos, estas patologías pueden ser consideradas como enfermedades profesionales, como accidentes laborales y como enferme-dades comunes, existiendo una importante controversia sobre su calificación.

Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, de un total de 10.057 ex¬pedientes revisados en 2006, los médicos del INSS consideraron como enfer¬medad profesional 3.523 de los partes declarados por las mutuas como enfer¬medad común, lo que supone un 35 % de los casos. Esto indicaría que más de la tercera parte de las consideradas contingencias comunes por parte de las mutuas, tendrían realmente un origen laboral.

No obstante, independientemente de su calificación como contingencias comu¬nes, profesionales o accidentes de trabajo, una vez que se ha materializado la patología, lo verdaderamente interesante sería prevenir su aparición, controlan¬do aquellos factores de las condiciones de trabajo que puedan incidir en la mis¬ma. Es ahí donde radica la razón de ser de la actividad preventiva y donde deben centralizarse los esfuerzos de todos (administraciones públicas, empresarios, trabajadores, servicios de prevención…), en la prevención del daño para que no llegue a producirse y no tanto en su reparación una vez producido.